TEMA 4.- «SOMOS DISCÍPULOS MISIONEROS LLAMADOS A SER TESTIGOS DE JESÚS, CAMINO, VERDAD Y VIDA»
«Mas Pedro y Juan les contestaron… no podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y oído» Hch 4, 19-20
OBJETIVO
«Reconocer que al ser llamados discípulos de Jesús, tenemos la responsabilidad de proclamar que Él es el camino, la verdad y la vida para que desde nuestro seguimiento, seamos signos visibles de su presencia»
Indicaciones generales del tema
.. Llevar la Sagrada Escritura,
.. Un cirio
.. Grabadora con música suave
.. Imagen de Cristo
.. Una pancarta con el letrero: Camino, Verdad y Vida
.. Periódico
.. Celular
.. Planta y agua
BIENVENIDA Y UBICACIÓN
Sean bienvenidos a nuestro cuarto día de ejercicios espirituales, nuevamente hoy los invitamos a poner todo lo que esté de su parte para que la gracia de Dios en esté día, por medio de su Santo Espíritu, de mucho fruto en nosotros. En el tema de ayer reflexionamos sobre la misericordia del Señor que se manifiesta en su constante perdón, para que nosotros experimentemos su amor incondicional.
En la reflexión de hoy, descubriremos que estamos llamados a ser testigos de Jesús Camino, Verdad y Vida.
Oración Inicial
¡Oh Cristo, para poder servirte mejor dame un noble corazón! Un corazón fuerte, para aspirar por los altos ideales y no por opciones mediocres. Un corazón generoso en el trabajo, viendo en él, no una imposición sino una misión que me confías. Un corazón grande en el sufrimiento, siendo valiente soldado ante mi propia cruz , y sensible cirineo para la cruz de los demás Un corazón grande para con el mundo, siendo comprensivo con sus fragilidades, pero inmune a sus seducciones. Un corazón grande con los hombres, leal y atento para con todos pero especialmente servicial y dedicado con los pequeños y humildes. Un corazón nunca centrado sobre mí, siempre apoyado en Ti, feliz de servirte y servir a mis hermanos, ¡Oh mi Señor! ayúdame a ser discípulo tuyo, testigo fiel todos los días de mi vida. Amén.
VER
YO SÉ QUIEN ES
(Historia verdadera)
Había una pareja de ateos que tenían una niña. Los padres jamás le hablaron de Dios. Una noche, cuando la niña tenía 5 años, sus padres pelearon y el papá le disparó a la mamá. Luego, el papá se suicidó. Todo esto delante de la niña.
Ella fue enviada a un hogar adoptivo, donde recibió el cariño de sus nuevos padres que le hicieron sentir parte de la familia; conforme pasaban los días fue asimilando lo que había sucedido, compartía muchos momentos con ellos, sobre todo con su nueva mamá quien desde su ternura le fue acompañando a superar lo vivido. Una tarde la señora la llevo al catecismo y le explicó a su maestra que la niña jamás había escuchado hablar de Jesús y que por favor le tuviera paciencia.
Después de varias sesiones de catequesis en las que participó, la catequista tomó la figura de Jesús y preguntó a los niños en el salón: ¿Alguno de ustedes sabe quién es esta persona? a lo que la pequeña respondió: «¡Yo sé, quien es ese hombre!,
¡Él estuvo tomando mi mano la noche en que mis padres murieron!»
La catequista sorprendida, se quedó en silencio.
.. ¿Qué te hace pensar esta historia?
.. ¿De qué fue testigo la niña?
.. ¿Cuál fue la experiencia en su nuevo hogar?
PENSEMOS
Entronización de la Palabra de Dios, mientras se canta: Tu Palabra me da vida.
Se proclama solemnemente la Palabra de Dios desde un lugar visible para todos y directamente de la Sagrada Escritura.
«Mientras Pedro y Juan hablaban a la gente, se presentaron los sacerdotes, el jefe de la guardia del templo y los saduceos. Estaban molestos porque enseñaban al pueblo y anunciaban que la resurrección de los muertos se había realizado en Jesús. Los arrestaron y los metieron a la cárcel hasta el día siguiente, pues ya era tarde. Pero muchos de los que había oído el discurso creyeron, y el número de los que creyeron llegó a cinco mil.
Al día siguiente se reunieron en Jerusalén los jefes de los sacerdotes, los ancianos y los maestros de la ley: Anás, sumo sacerdote, y Caifás, Juan, Alejandro y todos los que pertenecían a la familia sacerdotal. Hicieron comparecer a Pedro y a Juan y les preguntaron:
-¿Con qué poder o en nombre de quien ustedes han hecho esto?
Entonces Pedro lleno del Espíritu Santo les dijo:
-Jefes del pueblo y ancianos de Israel, hoy ha quedado sano un hombre enfermo, y nos preguntan en nombre de quien se ha realizado esta curación; pues sepan todos ustedes y todo el pueblo de Israel que este hombre aparece sano ante ustedes en virtud del nombre de Jesucristo Nazareno, a quien ustedes crucificaron, y a quien Dios ha resucitado de entre los muertos. Él es la piedra rechazada por ustedes, los constructores, que se ha convertido en piedra fundamental. Nadie más que él puede salvarnos, pues solo a través de él nos concede Dios a los hombres la salvación sobre la tierra.
Al ver la valentía con que se expresaba Pedro y Juan no salían de su asombro, sabían que eran hombres del pueblo y sin cultura. Los reconocían como aquellos que habían acompañado a Jesús pero, como veían con ellos de pie al hombre que había sido sanado, nada podían responder.
Entonces les ordenaron salir del Consejo de Ancianos y comenzaron a discutir entre ellos:
-¿Qué haremos con estos hombres? El milagro que han hecho es notorio y lo saben todos los habitantes de Jerusalén; no podemos negarlo. No obstante, para que no se divulgue mas entre el pueblo, los amenazaremos, para que no vuelvan a hablar a nadie en nombre de ése.
Así que los llamaron y les prohibieron terminantemente hablar y enseñar en el nombre de Jesús.
Pedro y Juan le respondieron:
-¿Les parece justo delante de Dios que les obedezcamos a ustedes antes que a él? Por nuestra parte no podemos dejar de proclamar lo que hemos visto y oído.
Ellos amenazándolos de nuevo, los dejaron en libertad. No encontraron el modo de castigarlos por temor al pueblo, pues todos daban gloria a Dios por lo sucedido. El hombre milagrosamente sanado tenía más de cuarenta años. Hch 4, 1-22
Testigos de Jesús camino verdad y vida
Los hechos de los apóstoles nos dicen que Pedro y Juan con la valentía que da el Espíritu dan razón de la experiencia vivida junto al Maestro. «Mas Pedro y Juan les contestaron… no podemos nosotros dejar de hablar de lo que hemos visto y oído» Hch 4,19-20, porque el Espíritu es quien les da esa fuerza para anunciar a Jesús.
El evangelio de Marcos nos narra que Jesús «instituyó y llamó a los doce para que estuvieran con Él y para enviarlos a predicar» (Mc 3,14) y Lucas escribe «y entonces abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras, y les dijo: así está escrito, que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día y se predicara en su nombre la conversión para el perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén.
Ustedes son testigos de estas cosas» (Lc 24 45) Los discípulos misioneros llamados a ser testigos de Jesús tenemos conciencia de que nadie nos obliga a ser cristianos, nadie nos obliga a estar aquí; nadie nos obliga a intentar configurar nuestra vida según la voluntad de Dios. Ni siquiera Jesús; éste invita a ir con Él. No hace nada más; hoy más que nunca, ser cristiano es una opción que se asume libremente, es repuesta a esa llamada de Jesús.
Porque desde el encuentro con Cristo se expresa la alegría de ser discípulos del Señor y de haber sido enviados con el tesoro del Evangelio. Ser discípulos no es una carga sino un don: Dios Padre nos ha bendecido en Jesucristo su Hijo, Salvador del mundo (DA 28).
Hoy en día el hombre cree más a los testigos que a los maestros; cree más en la experiencia que en la doctrina, en la vida y los hechos que en las teorías.
El testimonio de vida cristiana es la primera e insustituible forma de la misión: Cristo, de cuya misión somos continuadores, es el «Testigo» por excelencia (Ap 1, 5; 3, 14). El Espíritu Santo acompaña el camino de la Iglesia y la asocia al testimonio que él da de Cristo (cf. Jn 15, 26-27) (LG 50).
El cristiano está llamado a seguir a Cristo que es el verdadero camino, que hasta entonces no se había manifestado, pero este camino no es una ley, sino una persona, Jesús (Jn 14, 6). Él es el medio por donde hemos de llegar al Padre. No hay otro mediador entre Dios y los hombres, sino únicamente Jesús (1 Tim 2, 5). El camino es seguridad, quien conoce el camino no tiene miedo de perderse; está seguro de llegar a la meta. Como hijos de esta tierra también los cristianos estamos sometidos a dudas y vacilaciones; y nos preguntamos a veces con angustia sobre nuestro final en la otra vida, la respuesta de Jesús no puede ser más consoladora. Después de haber afirmado que Él es el camino, añade: ‘’Si me han conocido, conocerán también a mi Padre’’ (Jn 14, 7). Los cristianos de todos los tiempos hemos encontrado en el conocimiento de Jesucristo una fuente de seguridad.
La verdad es la revelación del amor de Dios, y Jesús invita a los cristianos a practicar el amor fraterno, ellos serán cooperadores de la verdad, en su vida se expresará la verdad de Cristo (Jn 3, 6).
Cristo Camino, Verdad y Vida. Es el primer misionero del Padre, que nos muestra el camino de la salvación, nos llama y nos envía a compartir con Él esta misma misión que ha recibido del Padre.
La vida nueva en Cristo es el gran principio del ser y del quehacer de todo discípulo. Los obispos latinoamericanos en el documento de Aparecida han planteado la vida nueva en Cristo para los discípulos en cuatro dimensiones: la alegría del discípulo para anunciar el evangelio que es vida, la vocación a la santidad que es participación de la vida de Dios; la comunión en la Iglesia que es generadora de vida y compromiso misionero; y por último el proceso de formación del discípulo que es un beber permanentemente de las fuentes de la vida.
Y con el testimonio e imitación de la caridad y humildad de Cristo, habrá siempre discípulos dispuestos a darlo, se alegra la Madre Iglesia de encontrar en su seno a muchos, hombres y mujeres, ellos se someten al hombre por Dios en materia de perfección, más allá de lo que están obligados por el precepto, para asemejarse más a Cristo obediente (cf. LG 42).
Otros autores dicen
Podemos considerar que Jesús es el eterno presente; no se ha ido, ha cambiado su forma de estar con la gente, y lo hace a través de la confianza que deposita en nosotros para que seamos continuadores de este proyecto de salvación. Esta presencia permanente del Señor entre nosotros nos compromete a ser sus testigos. Con mucha facilidad podemos desviar nuestro testimonio, proclamar la cruz sin resurrección o la resurrección sin cruz, provocando actitudes fatalistas que para el caso, son igual de dañinas.
Tenemos la responsabilidad de proclamar con nuestro testimonio de discípulos, a un Jesucristo íntegro que murió y resucitó, a un Jesucristo que sigue proclamando que Él es el verdadero camino, en un mundo donde pareciera que gana territorio la mentira, la cultura de la muerte donde es más fácil acabar con la vida propia o la de los demás.
Hoy en día nos cuesta trabajo hacer un alto en nuestra vida para pensar en los demás, porque las constantes experiencias de nuestra sociedad que cada vez es más bombardeada de anti valores se convierte en un obstáculo para acoger el llamado a un seguimiento generoso a Jesús. Estos problemas nos hacen incapaces de descubrir en las personas que están a nuestro alrededor a Cristo vivo.
ACTUAR
Ø ¿Qué acciones demuestran que has sido verdadero discípulo de Jesús en tu vida?
Ø ¿De qué manera puedes ser testigo de Jesús que es camino, verdad y vida en tu familia, y en tu comunidad?
Ø ¿Cómo se puede ser testigo de Jesucristo en la sociedad?
CELEBRAR
En ambiente de silencio, se invita a algunas personas a que lleven los signos a la mesa que previamente se colocará en un lugar visible.
Mientras se escucha una música suave que ayude a la meditación.
GUÍA: Agradezcamos al Señor su presencia eterna entre nosotros. Pidámosle que sepamos ser testigos que dan razón de que Él es el camino, la verdad y la vida. Roguémosle que perdone las ocasiones en que quizá por ignorancia no hemos sabido dar testimonio.
Celular: Con este signo queremos recordar Señor, que tú nos llamas personalmente y esperas que en libertad te respondamos.
Periódico: Este signo nos recuerda que tenemos que ser testigos veraces y mensajeros de tu Evangelio. Líbranos Señor de guardarnos la Buena Nueva.
Letrero (Camino, Verdad y Vida) Queremos simbolizar con esta pancarta lo que eres Señor para nosotros. Gracias por mostrarnos el camino para llegar al Padre.
Agua y planta: Estos signos Señor expresan que si tenemos vida se debe a tu amor incondicional, al darnos la vida, nos das tu gracia que hace posible nuestro crecimiento y conocimiento de Ti para anunciarte a los demás.
Cristo: Padre bueno, esta imagen nos recuerda el compromiso que tenemos con tu Hijo Jesús, quien con su ejemplo nos enseñó que nuestra vida tiene sentido cuando trabajamos por la extensión de su Reino.
Guía: En estos tiempos concede a tus discípulos la paciencia y la constancia para ejercer la misión que nos encomiendas. Danos la luz y la gracia de vivir de modo perseverante y discreto; en la fe y la fidelidad a fin de que seamos humildes seguidores de tu Hijo.
EVALUEMOS:
¿Qué enseñanzas te dejó la reflexión de hoy?
¿En qué podemos mejorar?
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